“El acoso por tu apariencia, lo peor no era el colegio, era el llegar a casa, porque quien te tiene que proteger... no lo hacía.”
- itsmevladimira
- 26 jul 2025
- 1 Min. de lectura
No hay herida más profunda que la que ocurre en un lugar donde se supone que deberías estar a salvo. Cuando el hogar se convierte en un sitio donde también duele, el miedo se normaliza y el cuerpo aprende a tensarse incluso en pijama.
Muchas de nosotras crecimos pensando que lo del colegio era lo duro. Pero al volver a casa, nadie sostenía. Nadie preguntaba de verdad. O, peor aún, se reían contigo de lo que otros señalaban. Y así, el espejo se fue convirtiendo en un enemigo silencioso.
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